jueves, 17 de marzo de 2011

La desconfiaza

La sociedad se mueve rápido y no da lugar a cosas básicas como meditar. Solo mirando alrededor veremos carteles que dicen qué debemos comprar, beber,votar...usar.

La sociedad competitiva el más lo que sea, bueno, bonito, barato aunque normalmente nada cumple con todos los objetivos y la competitividad queda para los escalones más bajos de la sociedad, los cargos más destacados no son tan seleccionables. Incluso en nuestra democracia no puedes elegir a cualquiera, tienes unas listas cerrada y unas personas en concreto y que normalmente no cambia significativamente nuestras vidas gobierne quien gobierne.

¿Seré menos(poner cualquier adjetivo) que los demás?
Los currículums se deben hacer a la medida de lo que buscamos, no tienen porqué ser sinceros.
Las titulaciones valen más que los conocimientos en sí.
No todos servimos para todo, pero si todos servimos para algo mejor que otros. Todos somos útiles y necesarios.

El agricultor tiene un trabajo determinado que requiere especialización, a la mayoría se nos mueren las plantas de las macetas. Sin embargo, este esfuerzo se ve menospreciado y vende el total del producto a un precio de "mercado" que casualmente siempre es a la baja en el momento de comprar. Los intermediarios, los transportes, añaden un valor muy superior al original y cuando llega a nuestras manos, el valor siempre está en alza a la compra.
Si nos fijamos en las ganancias producidas, no suele ser el sufrido agricultor y muchas veces tampoco lo es el detallista final.

Todo se mueve tras una máscara, nos muestran una ilusión que nos impida ver la realidad.

Constantemente decepcionados, entramos en el juego social colocándonos la máscara voluntáriamente en apariencia, pero solo en apariencia.

Nos ponemos la máscara ante todos, incluso con los más cercanos, somos los mejores amigos, los mejores padres, los mejores compañeros ...

Se puede mentir a mucha gente durante un corto espacio de tiempo, a unos cuantos durante más y a uno solo durante mucho tiempo, pero tarde o temprano, la luz de la verdad aflorará y tendremos una decepción proporcional.

Si una persona quiere a otra ¿porque intentar parecer más o diferente de como eres en realidad? Puede engañarle un tiempo, pero su ser aflorará y será muy significativo para la persona engañada.
Tu pareja, tu jefe, tu vecino, tu amigo....

Tenemos miedo de mostrarnos tal y cual somos porque nos menospreciamos y porque nos creemos las mentiras de los demás, que hacen que parezcas inferior. Nos callamos por no herir, por no molestar, por no sobresalir...

Cuando caminamos por la calle y nos encontramos con un extraño, dejamos un margen de separación según la desconfianza que nos cause.

Puede quejarse de esta sociedad y no lo hace. Ni siquiera quiere quitarse su propia máscara.

Por este motivo no nos conocemos a nosotros mismos y menos a los demás.

La desconfianza empieza por uno mismo.
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