miércoles, 9 de marzo de 2011

Civismo, educación, conciencia social y conocimientos.

No son estos buenos tiempos para este título, pero es más urgente cada día,
Hay quien creerá que es hasta redundante, pero cada uno de los conceptos son apartados concretos.

Civismo: del Latín civis -ciudadano, ciudad- nos habla sobre las mínimas pautas a seguir para poder vivir en sociedad basado en el respeto mutuo y cuidado de los útiles comunes y el entorno.
Para vivir en sociedad hay que respetar y considerar al resto del grupo que lo forma, siguiendo unas formas conductuales que varían según el colectivo y la cultura y para ello se precisa educación, urbanidad y cortesía.

La educación, a diferencia de los conocimientos, es obligatoriedad de los padres y en su defecto, de los parientes o tutores, esto nos engloba prácticamente a todos.
se que es duro trabajar muchas horas, empujados por la crisis y los problemas del día a día, pero no se puede esconder tras un merecido descanso sin atender a su descendencia, Por lo general, lo que ven en casa van a tenerlo como ejemplo y si este modelo cambia mucho en el resto de su entorno, (colegio, amigos, barrio...) aumentará la confusión y más difícil será alcanzar un estatus de igualdad, libertad y fraternidad.
No solo los padres sino los profesores o cuidadores tienen el deber de contribuir a su enseñanza por el bien común.
La conciencia social, a diferencia de Marx, Lenin. Rosa Luxemburgo, Rene Bertrand y tantos otros es que utilizan la fragmentación social como arma de disputas irreductibles, en beneficio de unos pocos bajo el sometimiento de muchos. La principal causa de fragmentación social es tan grave como la diferencia entre las grandes fortunas a los indigentes.
La naturaleza en si nos divide en organizaciones, pero si nos fijamos un poco todas colaboran unas con otras en un equilibrio perfecto. No pueden existir diferencias cívicas entre los distintos estratos de la sociedad, en pro de la igualdad, que debería ser no favoritaria.

El concepto de que mi libertad acaba donde empieza la de los demás, no es nativa en los humanos, egoístas por naturaleza, sino aprendido por las enseñanzas transmitidas.

Puesto que diferentes pueblos tienen diferentes conceptos, es deber de la enseñanza, pública o privada, de instruir de esto a sus habitantes, que debido a la inmigración o al desconocimiento cometan actos reprochables que en otras sociedades puedan ser aceptadas.

Los conocimientos sobre las diferentes materias, son ilustradas por la instrucción obligatoria, sea pública o privada, sin diferencias de calidad ni contexto con la salvedad de las diferencias locales en cuanto al entendimiento de la cortesía.

Llamo especialmente la atención de las personas que trabajan en política, puesto que el civismo debe llevar al beneficio de la mayoría y no a una propia o partidista. Si bien es lícito y sano las diferencias de opinión, enriquecedoras en respuestas para cada problema, no puede la política ser causa del problema en si.

No podemos esperar que los menores mejoren la actuación de sus mayores si incumplen con su cometido.

Está claro que todos tirando en la misma dirección, se hace mas fuerza que en varias a la vez.
La política es sana, lo insano es su utilización con fines ajenos a la causa común.
Avergüéncese los egoístas que anteponen su propio bien al común.
Avergüéncese los faltos de transparencia.
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