jueves, 14 de abril de 2011

El torero y la manola

Mientras los que manejan el poder sigan alimentando al pueblo con su opio, por imposible que parezca, este sume en un letárgico sueño del que no despierta hasta que muere en silencio.

Así es la sociedad. Una jauría de animales que se creen lobos que muerden a otros como ellos mismos, manteniendo la incohesión social y siendo marionetas de terceros que viven una realidad muy diferente al de la inmensa mayoría

Pongan fútbol y olvidarán los temas de actualidad como las pruebas de corrupción institucional.
Pongan toros para mantener a los a favor y los contrarios en un debate que aleje las consciencias de otras realidades,
Pongan internet con acceso a todo tipo de elementos con los que alimentar el deseo de posesión (sexo, juegos...)
Mientras solo hablen de política los políticos nada hay que temer, lo malo es conseguir que alguien levante conciencias antes de que lo acallen

Mientras su ayuntamiento sigue guiando sus vidas, llevándoles donde ellos quieren, siga mirando la película, o el programa sangrántemente ofensivos para el ser humano en general, que les mantendrá idiotizados mientras el dinero sigue fluyendo hacia los cauces selectos, sin preguntas sin intromisiones.

Nadie en una ciudad de 65000 habitantes se preocupa por seguir los plenos del ayuntamiento, excepto los interesados. Los demás lo dejan todo en manos de quienes criticarán duramente en el bar, mientras se toman una cerveza con otros que como los primeros solo asentirán o se enzarzarán en una disputa inútil.

Somos marionetas en la cuerda a quienes solo hay que estirar de la cuerda adecuada para hacer lo que ellos quieran.

Mientras, la vida pasa y solo somos espectadores, que contemplan desde la grada como se manejan los hilos sin decir nada. como el torero y la manola que culminaban nuestros televisores, en esta sociedad de farolillos y panderetas.
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