miércoles, 11 de junio de 2014

Las marcas que deja vivir



Es un hermoso árbol. Al borde de un camino de tierra, junto al linde de una zona de árboles frutales bien cuidados

Lidio con la adversidad entre las malas hierbas, mientras al otro lado de la valla el dueño, mantiene limpio, cuidado, nutrido y regado.

Ahora es un gran árbol frondoso que ofrece una sombra en el polvoriento camino.

Llama la atención su tronco, reflejo de las vicisitudes sufridas que revelan cada hueco y cada nudo.

Mirándolo desde esta nueva perspectiva, se me antoja viejo y experimentado y su sombra, un lúgubre recuerdo de cuando apenas era una brizna que intentaba llegar lo mas alto, acercarse a ese Sol que no es igual para todos.

 Como siempre pasa. Depende del lado de la verja donde brotes.
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