miércoles, 22 de junio de 2011

Hijos III Laxitud de conciencia

No podemos tener a nuestros vástagos en una urna de cristal, es cierto.
¿Debemos permitir que se equivoquen? ¿hasta donde?
¿Dónde está el límite de la permisividad y dónde empieza la pasividad?
Cuanta desidia cubierta por falsos dolores asumidos por tales libertades concedidas, cuando son solo quizás obligaciones incumplidas.

Ir al bar de la esquina junto al parque, no es llevar al hij@ al parque ni vijilarl@ ni estar pasando el tiempo con su hij@.

Dejarle todo el día con los vídeo juegos, la tv o con cualquier cosa que le entretenga, es para que no le moleste, no para educarle en absoluto.

La responsabilidad es algo que debe aprenderse desde el principio, en sus medidas adecuadas, recordemos que hasta los animales, cuando juegan, juegan a ser adultos, para que estos juegos les permitan el día de mañana, acometer sus obligaciones.

La responsabilidad de los padres no acaba al llegar a casa después de trabajar.

Tras un joven mal criado siempre hay unos padres irresponsables y unos tutores incompetentes.
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